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Beatriz Fernández Aucejo. Foto May Zircus

Beatriz Fernández Aucejo. Foto May Zircus

14 de mayo de 2021

Beatriz Fernández Aucejo, directora

Orquestra de València

Orquestra de València, Beatriz Fernández Aucejo i David Fons, viola

Orquestra de València

David Fons, viola

Beatriz Fernández Aucejo, directora

Graffiti (2012-13) Unsuk Chin (1961) 23’ (estreno en España)

Concert per a viola i orquestra (1983-84) Krzystof Penderecki (1933-2020) 22’    

The mind and the heart (2021) Enrique Sanz-Burguete (1957) 15’ (estreno absoluto, encargo del IVC) 

Hace poco más de un año nos dejó el compositor Krzysztof Penderecki a los 86 años de edad. Su obra en general, clasificada de postserial, llamó la atención por su talante tímbrico. El término sonorismo fue acuñado por parte de algunos musicólogos polacos con la idea de definir la técnica aplicada específicamente a su música instrumental. Ésta recibió reiterados ataques por parte de quienes defendían una postura radical dentro de la música contemporánea, molestos por el cambio de Penderecki en los años 70 que abandonaba el uso de clústers, es decir, de acordes formados por semitonos, para volver a la melodía. En el semanario alemán Der Spiegel se podía leer por aquel entonces: "Penderecki ha abdicado... El traidor se ha convertido en la vanguardia de la vanguardia comerciando con antigüedades." Y Penderecki respondió: "No soy un enemigo de la tradición, ni un seguidor incondicional de la vanguardia... En mi opinión, se ha experimentado bastante en nuestro siglo... La música simplemente tiene que tener expresión, no vagar en alguna dirección experimental, pasando por alto al público."

El Concierto para viola surgió a raíz de un encargo del gobierno venezolano para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Simón Bolívar. En julio de 1983 se cumplieron 200 años del nacimiento de "El Libertador" que desempeñó un papel crucial en el establecimiento de varios países latinoamericanos en cuanto que estados soberanos, entre ellos Venezuela y Bolivia, este último nombrado así en su honor. En Caracas comenzaron los preparativos para las celebraciones en memoria del hijo predilecto. Penderecki, que estaba estrechamente vinculado al movimiento polaco Solidaridad, parecía la persona predestinada para llevar a cabo este encargo "político". A principios de los años 1980, Solidaridad se había convertido en el primer sindicato independiente en un país dentro de la órbita de la Unión Soviética, dando lugar al movimiento social anticomunista. Este sindicato pidió a Penderecki que compusiera su obra Lacrimosa(más tarde reconvertida en el Réquiem polaco) para la inauguración de una estatua que conmemoraba la represión violenta de unas protestas contra la Polonia comunista. El gobierno de la oficialmente llamada República Bolivariana de Venezuela vio en estos actos un paralelismo con respecto a sus propios festejos que Penderecki aprovechó para componer una obra elegíaca (de hecho, su primer título fue Elegía): un motivo cromático de la viola sola al inicio del Concierto acaba por convertirse en un canto melancólico que no muestra el lado triunfal de la victoria, sino más bien el precio que hay que pagar por ella. Las posteriores divagaciones del instrumento solista en unión con el tutti orquestal, cada vez más virtuosas y desquiciadas, no se calmarán antes de alcanzar el final de esta pieza de un solo movimiento. La alternancia de tiempos lentos y rápidos acaba por desembocar en un re en octavas pianissimo como último comentario a una liberación angustiosamente conquistada. Como testigo de la época en que vive, el artista reacciona ante lo que ve a su alrededor a través de su obra, explicó el compositor polaco en cierta ocasión para justificar su postura musical y estética. 

El nombre de Unsuk Chin no ha sonado mucho en España, pero especialmente en Alemania y en Inglaterra, así como en su Corea del Sur natal, se la considera una de las compositoras más importantes del momento. En 2016 se convirtió en la asesora artística de la Orquesta Filarmónica de Seúl y desde 2011 dirige la serie Music of Today (Música del ahora) de la Philharmonia Orchestra de Londres. En la temporada 2019/2020 fue compositora residente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Hamburgo en la nueva y emblemática Elbphilharmonie. La ex alumna de Ligeti define su música como la viva imagen de sus sueños con visiones de intensa luz y extraño colorido. Haces de luz y colores fluyen por el espacio y forman una escultura sonora que apela directamente a las emociones. Los títulos de los movimientos de Graffitialuden a los estados de ánimo y las texturas cambiantes de la música. El primer movimiento, Palimpsesto, consta de varias capas con diversos estilos yuxtapuestos entre sí. El segundo, Notturno urbano, arranca con sonidos lejanos que se acercan gradualmente como si fueran campanas, cuyas resonancias se vuelven cada vez más complejas. En consecuencia, la música oscila entre pasajes se suma sencillez y de una micropolifonía muy rica (el propio Ligeti fue quien desarrolló esta técnica). El tercer movimiento, virtuoso donde los hay, se asemeja a un pasacalle. 

En líneas generales cabría decir que el arte del grafiti estimuló a la compositora desde varias perspectivas: por un lado se trata de un arte callejero no comercial que jamás pretendió ser otra cosa. Por el otro, supuso una crítica anónima a la comercialización de los bienes y obras de arte, así como a la uniformidad de los credos artísticos oficiales: ¿qué es arte y qué no es arte? Del mismo modo cabría preguntar: ¿qué es música y qué no es música? Graffiti nos muestra un universo sonoro variopinto y caleidoscópico atractivo únicamente desde una perspectiva moderna y audaz. Lo que más arriba se afirmó con respecto a Penderecki, a saber, que el artista reacciona ante lo que ve a su alrededor a través de su obra, también vale para esta autora coreana que actualmente reside en Berlín. 

Los pensamientos y concretamente la frase "La mente crea el abismo y el corazón lo cruza" del maestro hindú Sri Nisargadatta Maharaj (1897-1981), autor del libro de conversaciones “Yo soy eso”, resuenan en el título The Mind and the Heart (La mente y el corazón) de Enrique Sanz-Burguete. Y esto no es todo. Metafóricamente, las palabras destilan una experiencia próxima a las prácticas meditativas penetrando en la forma y estructura de la obra. The Mind and the Heart se hace eco del clima emocional causado por la pandemia que ha puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad. Lejos de reconocer la naturaleza no dual de la realidad, las sociedades en los países del primer mundo viven de espaldas a la muerte y, por tanto, a la vida: "sin la muerte estaríamos atrapados para siempre en una eterna senilidad", afirma el maestro espiritual de la corriente Advaita. 

Según el compositor valenciano pagamos un precio muy alto por ello. La degradación del ecosistema planetario provocada por la especie humana (ya habrá tiempo de arreglarlo todo dado que somos inmortales) e individualmente (nos pasamos la vida haciendo planes para el futuro o sumergidos en el pasado) hacen que perdamos de vista lo más preciado y lo único que poseemos: el presente, "que como su propio nombre indica en muchos idiomas equivale a regalo", subraya Sanz-Burguete. De ahí que en su obra intente "detener" el tiempo en cuanto que "forma animada por la voluntad de resistir al tiempo y sus erosiones" (Octavio Paz) o "tiempo petrificado" (György Ligeti). Los compases iniciales de The Mind and the Heart contienen un `objeto sonoro´, es decir, una `gestalt´ o `figura´ según la psicología de la Gestalt surgida en Alemania a principios del siglo XX. Esta `figura´ aparece tres veces "a modo de llamada de cuenco o crótalo" para proseguir con dos tipos de secciones que se alternan. Unas son más rápidas y de tempo direccional. En ellas aparecen nuevos `objetos´ armónico-tímbricos junto a `figuras´ que pasan por diversas `situaciones´ (Sanz-Burguete pone los ejemplos de las transformaciones del primer `objeto´ basado en el tema del Concierto para violín de Alban Berg y de un pasaje que se edifica a partir de un análisis espectral modificado de las largas trompas monásticas tibetanas dung-chen y dung-dmar). Las otras secciones son lentas, de tempo estático o circular y de carácter melódico. También contienen `figuras´ y pequeños motivos temáticos que cohesionan y generan la pieza", explica el autor valenciano de esta pieza que invita a la reflexión en estos tiempos de crisis social y en no pocos casos también personal. 
 
Antonio Gómez Schneekloth
 

Programación

14/05/2021  19:30hAuditorio del Palau de les ArtsConciertos '21

Precios: 6/9/12 €

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